La pintura mural alentejana, a semejanza del núcleo más tardío del Norte del país, también tuvo su origen en todo tipo de encargos por parte de nobles, cofradías / hermandades, Misericordias, comisiones fabriles, etc en todo el territorio regional, existiendo tanto en edificios religiosos (ermitas, capillas, iglesias y monasterios) como civiles (palacios), aunque en términos temáticos, formales y cronológicos, la caracterización genérica no se repite.